Cómo generar abundancia en tu vida

Desde hace varias semanas, entre las personas de mi entorno, ha estado surgiendo el tema de la abundancia con más insistencia de lo habitual. Así que, dado el interés, decidí que este sería el tema de la cuarta edición los “Encuentros que inspiran” que celebramos en la playa al atardecer con el nombre de “Encuentros bajo el cielo”.

Cuando surge el tema de la abundancia, por curioso que parezca, suele surgir desde la perspectiva de la carencia, como si la abundancia fuera un salvador que se llevará toda la carencia que hay en nuestras vidas. A priori puede tener sentido, aunque nada más lejos de la realidad. Querer generar abundancia desde la carencia es como intentar recoger frutos de un árbol seco y yermo; por mucho que lo abones o lo riegues los frutos no llegarán.

Mientras preparaba la charla recordé una frase que Alicia Sánchez pronunció durante el fórum de Being One en Madrid: “El universo te dará todo aquello que desees y no necesites”. Un concepto tan sencillo y tan poco utilizado, quizás por falta de comprensión o quizás porque en nuestra cultura judeocristiana solemos pedir tan solo aquello que necesitamos y mucho, para que la benevolencia divina nos socorra. Cuando ciertamente, el universo no viene a socorrernos. Nosotros somos el universo, el universo forma parte de cada uno de nosotros y nosotros formamos parte del propio universo, somos creadores y creados a la vez y estamos sometidos, lo sepamos o no, a las leyes universales que se expresan en nuestra vida a través de la intención. Cuando deseamos algo que no necesitamos conectamos con el amor, expresado en forma de ilusión o alegría. En cambio, cuando pedimos algo que necesitamos conectamos con el miedo a no tenerlo y entonces lo pedimos desde la carencia.

Y entonces, ¿qué podemos hacer para atraer a nuestras vidas esa abundancia si estamos anclados en la carencia? ¿cómo rompemos ese círculo vicioso que se forma entre las necesidades que tengo y la carencia que esas necesidades me generan?

La clave está en conocer cómo funciona el universo: hay algunas leyes universales muy sencillas que nos permiten entender algo tan complejo como que si lanzas un objeto con todas tus fuerzas hacia el cielo, inevitablemente caerá a tus pies, por mucho que te empeñes, por muy fuerte que lo lances, la gravedad lo atraerá de nuevo a la superficie terrestre. Como seres físicos estamos sujetos a las leyes físicas del universo, pero además, como seres espirituales, también estamos sometidos a algunas otras leyes que no son tan conocidas, aunque si bastante obvias. Una de las mejores obras sobre el tema es el libro de Diana Cooper “Las 36 leyes espirituales de la vida”. Para mi fue como descubrir las reglas del juego, la partida se transforma completamente y entiendes lo que está pasando. Algunas de ellas están muy arraigadas en nuestra cultura, pues de algún modo se han colado a través de la filosofía o de la religión, aunque se ha alterado ligeramente su significado. Otras nos han llegado en modo “best seller” como la revelación del año, en libros como “El Secreto”, que no es más que una de esas leyes, la ley de la atracción. La buena noticia es que hay otras 35.

Una de ellas, la segunda de estas leyes dice: “Como es dentro, así es afuera”. Establece que lo de afuera es una proyección de lo de dentro. Tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior. Por lo tanto si pedimos desde la carencia, ¿qué recibimos?

Cuando deseamos cambiar algo en nuestra vida, debemos dirigir la mirada hacia el interior para modificar nuestras creencias y actitudes, para que así pueda cambiar nuestro mundo exterior.

Con relación a la abundancia, una de las cosas que me ha dado mayor resultado es vivir plenamente. Eso implica aceptar todas las etapas de tu vida como una experiencia vital y vivirlas con total aceptación y gratitud, incluso si estás viviendo una etapa en la que hay carencia. Cuando seas capaz de vivir en plenitud sin importar cual sea la situación, todo se transformará.

Pues la abundancia, es una consecuencia de la plenitud interior.