Recupera tu poder personal

En ocasiones sentimos que hemos perdido nuestro poder personal, y somos como pequeños navíos a la deriva a los que arrastran el viento, las corrientes o las circunstancias de la vida. Nos sentimos vulnerables frente a todo y a todos, sin ni siquiera ser capaces de salir a flote.

Creemos que hemos perdido nuestro poder personal, sin entender que este es inherente a la propia vida. El poder personal está presente en nosotros como el pulso de los latidos de nuestro corazón, no es algo que podamos perder o encontrar. Aunque muchas veces estamos tan ciegos que se torna invisible a nuestros propios ojos y entonces erróneamente creemos que es algo externo a nosotros que debemos conseguir fruto del esfuerzo, del éxito o de superar alguna situación personal concreta.

En cambio hay épocas de nuestra vida en la que todo fluye, nos sentimos alineados con la vida. Sentimos la alegría de estar vivos, de disfrutar de las cosas, de que todo surge sin esfuerzo, como la consecuencia natural de ser uno mismo, del mismo modo en que en primavera los campos se llenan de flores, los árboles de frutos y la vida se renueva a si misma en un flujo constante.

¿Cuál es la diferencia entre ir a la deriva o fluir con la vida?

Cuando vamos a la deriva, creemos que no tenemos ningún poder sobre las circunstancias que nos rodean y que, irremediablemente, nos arrastrarán con ellas sin que podamos hacer nada para evitarlo. No solo no vemos nuestro poder personal; hemos renunciado a la posibilidad de que pueda quedar un atisbo del mismo en nosotros.

Solo cuando somos capaces de entender que el verdadero poder no es el que lucha contra los elementos, o el que se impone al viento o a las circunstancias. Que el verdadero poder es el que fluye con la vida, el que permite que las cosas ocurran y las acepta. El poder que sabe que todo lo que sucede es simplemente experiencia vital y nos permite vivir lo que está ocurriendo en el momento presente, sin juicios ni resistencias. Y entonces, como por arte de magia, nos veremos bailando con la vida. Simplemente debes ser consciente del poder que se halla en tu interior y estará disponible para ti. En realidad siempre lo ha estado, solo que no lo podías sentir.

Entonces, cuando somos conscientes de nuestro propio poder personal, sentimos una intensa paz interior. Podemos mostrar nuestra vulnerabilidad, pues nada nos ataca, ni contra nada hemos de luchar, ni siquiera contra nosotros mismos, contra nuestros pensamientos o emociones. Pues todos ellos son los maestros de nuestro aprendizaje vital y solo podemos dar las gracias por la oportunidad de aprender de cada situación que se nos presenta en la vida. Simplemente permitimos que se expresen y observamos lo que hay tras ellos. Desde un mayor nivel de conciencia emerge la presencia y el verdadero poder personal que se halla en todos y cada uno de nosotros.

Como el poder personal, el amor es una de las mayores fuerzas del universo y también es inherente  al ser humano y aunque en ocasiones no podamos verlo o sentirlo, sabemos que siempre podemos hallarlo en nuestro corazón!